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OXICODONE Y OXICOTINE DE FIESTA EN LA CIUDAD

OXICODONE Y OXICOTINE DE FIESTA EN LA CIUDAD La mañana del 5 de junio del 2023 llegaron las primeras ráfagas de humo del incendio forestal de Canada a la ciudad de Nueva York pero nadie le dió importancia. Era otra noticia más del periodismo amarillento norteamericano que para esos dias cubría con cierto fervor la guerra en Ukrania, el proceso pecaminoso de Donald Trump y tapaba con gran pudor las estrepitosas caidas de Joe Biden.Ya había perdido la cuenta las veces que había visto al viejito en la lona. Oxicodone llegó temprano a su cita, bajó del carro arrastrando su maleta y se dirigió a la recepción,  tampoco recordaba cuantas veces había hecho lo mismo, llegar, registrarse y quedarse por una semana conectado a una máquina que para cualquiera hubiese sido letal. Eso le causaba cierta risa porque le recordaba lo que una vez su madre le había vaticinado allá en Mazo: Tarde o temprano este muchacho se echará a perder. Y él sabía que este asunto del cancer no era más que una excusa...

HAS VISTO MI BLACKBERRY?

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  ¿HAS VISTO MI BLACKBERRY?   Desperté a media mañana con la sensación de haber escuchado sonar el teléfono. Me levanté de la cama y fui hacia la sala, mi hijo estaba frente al televisor colgado en la pared concentrado en un videojuego. — ¿Has visto mi blackberry? — pregunté. — Hace quince años — respondió él sin quitar los ojos del televisor — en el apartamento frente a Lefrak city, estaba sobre la mesa de noche, cuando sonó, rodó y cayó detrás del pupitre. — Ah — dije — , será por eso que nunca pude encontrarlo. Fui a la cocina por un   café y me encontré con una nota en la pared que decía "tienes que ver al doctor a las 3 de la tarde" Regresé a la sala y pregunté: — ¿ Para qué tengo que ver al doctor esta tarde? — Para que te recuerde que estás loco — respondió él sin mostrar ningún afecto. — ¿Y desde cuando estoy loco? —insistí. — Desde que te conozco — agregó mi hijo con una voz que apenas pude escuchar. — Entonces no es nada serio — di...

LA MALDITA HORA DEL OLVIDO

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  Había estado soñando el mismo sueño desde que compré un armario y lo puse en mi habitación, completamente vacío. De eso hacen dos semanas. Los gatos fueron los primeros en treparse en él   y hacer maromas o dormir toda la tarde cuando el Sol se metía por la ventana con la furia de un incendio. Por las noches, mientras corroía el insomnio, lo miraba desde mi cama por horas sin decidir qué poner en él. La primera vez que soñé ese sueño estaba parado mirando por la ventana de una casa antigua y enorme, desde afuera, sus paredes parecían estar pintadas con alquitrán y decoradas con elefantitos amarrados en círculos interminables, no había cortinas, tan solo unas sillas de madera sin pintar con asientos tejidos en totora. Adentro estaban mis amigos, todos mis amigos y yo quería entrar a avisar que estaban en peligro, que la casa se iba a incendiar. Ellos estaban adentro bebiendo y riendo y yo quería gritar pero por alguna razón, que debe ser el miedo o la angustia, estaba...

MARIHUANA RECREATIVA: LA GUERRA TOTAL CONTRA EL PUEBLO

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Justo cuando creíamos estar ganando la última batalla contra la pandemia y una luz certera iluminaba lejana pero nítida en nuestro horizonte, aparece de la  nada esta fisura infranqueable ante nosotros: La marihuana recreativa. Si, hemos aprendido a sobrevivir a una de las peores bestias bíblicas, un virus de dimensiones extraterrestres y proporciones catastróficas. Una pandemia que ha puesto al descubierto lo peor y lo mejor de cada quien, porque a final de cuentas nunca hemos llegado a ponernos de acuerdo en protocolos o medicinas con qué afrontarlo y por último, entre víctimas y sobrevivientes, hemos tenido que sufrirlo y llorarlo a solas, porque, en conclusión, lo único que parece ser común y cierto en esto es que el covid 19 es el virus de la soledad . Esa es una de las peores cosas que hemos aprendido, quizá una amargura que nos va a perseguir por el resto de vida que nos queda, esa agonía sonámbula que nos torturó en el sopor de esas noches de soledad sin despedidas ni a...

EL HOMBRE QUE NO TENIA MUERTE

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  HOMBRE QUE NO TENÍA MUERTE   El otro día lo encontré tristísimo, sumergido en un marasmo fraguado en la soledad que había ido construyendo como una capa de coral en torno de sí. Sus amigos se habían ido muriendo en vertiginosa carrera acelerada por el tiempo y desde que empezó la pandemia, se iban en tandas de tres o cuatro al día. Lo conocí en Nueva York, a mediados de la última década del siglo pasado, en una escuela donde se aprendía el incierto oficio de poeta y escritor y la costumbre de bohemio por añadidura. Era un tipo bajo, recio, de negros crines, con la expresión de estar pensando siempre y el sol dibujado en la piel como si fuera de barro y se acabara de cocer a fuego lento en el desierto de Arizona. Era de un hablar pausado, como si fuera buscando excusas para no decir todo lo que sabía, sin embargo siempre encontraba una historia fantástica que contar y terminaba por embaucarnos, y nosotros por rodearlo como lo hacen los náufragos en torno a una radio. ...

FAREWELL A UN TIRANO

  FAREWELL A UN TIRANO Esta será una noche larga, los minutos pasarán lentos como si un reloj de arena midiera el tiempo y la ansiedad en los ojos de la multitud despierta y de pie, brillará queriendo alcanzar la orilla de la luz de la mañana. Al fin el sol descubrirá el rigor de sus impecables uniformes, la solemnidad de sus pertrechos de guerra y el silencio fúnebre de sus armas recién afinadas. Las calles, los monumentos, los edificios, las personas lucirán como el escenario de una república recién fundada, y el aire frio y frágil tendrá sabor a independencia apenas conquistada. Veinticinco mil soldados custodian Washington, el distrito de Columbia, más las millas de alambres de púas y rejas de acero y barreras de concreto armado con el propósito de proteger la democracia de los Estados Unidos de Norte América de una amenaza   contundente. El número de efectivos de la Guardia Nacional deja la impresión de estar en guerra con un enemigo muy poderoso, un enemigo que p...

2020: EL AÑO DE LA PANDEMIA

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  Aunque el año 2020 comenzó en el mundo de manera convulsionada, en New York el público frenético no estaba dispuesto a dejar que nadie le arruinara la fiesta hasta bien entrado el mes de enero. El martes 31 de diciembre estaba servido y en la radio se escuchaban una y otra vez canciones   como Heartless o Blinding lights del canadiense The Weekend, Dance Monkey de Tones and I, o Circles de Post Malone, mientras que en Times Square un pedazo de pizza era vendido a precio de diamante, en aras de la libertad del   Mercado. La gente tiene el cinismo de no indignarse, la voluntad de pagar el precio del momento, la embriagada sumisión de callar ante el abuso, aunque la cancioncita que repetía la radio insistiera I’ve never seen anybody do the things you do before…(nunca antes había visto a alguien, hacer las cosas que haces tu) ¿Sería acaso un aviso de lo que nos esperaba al día siguiente? El miércoles primero de enero del 2020 los titulares amanecieron mancha...