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MARIHUANA RECREATIVA: LA GUERRA TOTAL CONTRA EL PUEBLO

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Justo cuando creíamos estar ganando la última batalla contra la pandemia y una luz certera iluminaba lejana pero nítida en nuestro horizonte, aparece de la  nada esta fisura infranqueable ante nosotros: La marihuana recreativa. Si, hemos aprendido a sobrevivir a una de las peores bestias bíblicas, un virus de dimensiones extraterrestres y proporciones catastróficas. Una pandemia que ha puesto al descubierto lo peor y lo mejor de cada quien, porque a final de cuentas nunca hemos llegado a ponernos de acuerdo en protocolos o medicinas con qué afrontarlo y por último, entre víctimas y sobrevivientes, hemos tenido que sufrirlo y llorarlo a solas, porque, en conclusión, lo único que parece ser común y cierto en esto es que el covid 19 es el virus de la soledad . Esa es una de las peores cosas que hemos aprendido, quizá una amargura que nos va a perseguir por el resto de vida que nos queda, esa agonía sonámbula que nos torturó en el sopor de esas noches de soledad sin despedidas ni a...

EL HOMBRE QUE NO TENIA MUERTE

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  HOMBRE QUE NO TENÍA MUERTE   El otro día lo encontré tristísimo, sumergido en un marasmo fraguado en la soledad que había ido construyendo como una capa de coral en torno de sí. Sus amigos se habían ido muriendo en vertiginosa carrera acelerada por el tiempo y desde que empezó la pandemia, se iban en tandas de tres o cuatro al día. Lo conocí en Nueva York, a mediados de la última década del siglo pasado, en una escuela donde se aprendía el incierto oficio de poeta y escritor y la costumbre de bohemio por añadidura. Era un tipo bajo, recio, de negros crines, con la expresión de estar pensando siempre y el sol dibujado en la piel como si fuera de barro y se acabara de cocer a fuego lento en el desierto de Arizona. Era de un hablar pausado, como si fuera buscando excusas para no decir todo lo que sabía, sin embargo siempre encontraba una historia fantástica que contar y terminaba por embaucarnos, y nosotros por rodearlo como lo hacen los náufragos en torno a una radio. ...

FAREWELL A UN TIRANO

  FAREWELL A UN TIRANO Esta será una noche larga, los minutos pasarán lentos como si un reloj de arena midiera el tiempo y la ansiedad en los ojos de la multitud despierta y de pie, brillará queriendo alcanzar la orilla de la luz de la mañana. Al fin el sol descubrirá el rigor de sus impecables uniformes, la solemnidad de sus pertrechos de guerra y el silencio fúnebre de sus armas recién afinadas. Las calles, los monumentos, los edificios, las personas lucirán como el escenario de una república recién fundada, y el aire frio y frágil tendrá sabor a independencia apenas conquistada. Veinticinco mil soldados custodian Washington, el distrito de Columbia, más las millas de alambres de púas y rejas de acero y barreras de concreto armado con el propósito de proteger la democracia de los Estados Unidos de Norte América de una amenaza   contundente. El número de efectivos de la Guardia Nacional deja la impresión de estar en guerra con un enemigo muy poderoso, un enemigo que p...

2020: EL AÑO DE LA PANDEMIA

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  Aunque el año 2020 comenzó en el mundo de manera convulsionada, en New York el público frenético no estaba dispuesto a dejar que nadie le arruinara la fiesta hasta bien entrado el mes de enero. El martes 31 de diciembre estaba servido y en la radio se escuchaban una y otra vez canciones   como Heartless o Blinding lights del canadiense The Weekend, Dance Monkey de Tones and I, o Circles de Post Malone, mientras que en Times Square un pedazo de pizza era vendido a precio de diamante, en aras de la libertad del   Mercado. La gente tiene el cinismo de no indignarse, la voluntad de pagar el precio del momento, la embriagada sumisión de callar ante el abuso, aunque la cancioncita que repetía la radio insistiera I’ve never seen anybody do the things you do before…(nunca antes había visto a alguien, hacer las cosas que haces tu) ¿Sería acaso un aviso de lo que nos esperaba al día siguiente? El miércoles primero de enero del 2020 los titulares amanecieron mancha...

PANDEMIA AVISADA SÍ MATA GENTE

Si el sol sale a medianoche o la tierra empieza a disparar gotas de lluvia hacia el cielo, lo tomaré con absoluta calma a partir de hoy. Hace un mes fui a la sala de emergencia de un hospital aquí en Brooklyn que ha surgido en lo que antes fue un emporio industrial venido a menos en los tiempos de Bill Clinton, la gente especula que los chinos compraron las fábricas, las desmantelaron, se las llevaron por mar y luego las volvieron a armar tal y como estaban aquí pero en las provincias de Hunan, Fujian, o Wuhan, donde hace once meses estalló la pandemia. Lo único cierto de esto es que la gente cree todo lo que dice la televisión. Por aquí no hubo ningún chino desmantelando nada, las máquinas se pudrieron solas en el más absoluto abandono de estos últimos veinticinco años. No tardé ni un minuto en la sala de espera del NYU Langon Hospital cuando me llamaron para ser atendido, me colocaron un brazalete en la muñeca izquierda, me hicieron ingresar a una sala, me pesaron, sacaron sangre, mi...

EL PEQUEÑO TIRANO ROJO

Ya se habían cumplido todas las profecías en la tierra de las oportunidades, las grandes torres que Nostradamus había señalado en sus vaticinios habían sido derrumbadas y parte de Manhattan había ardido en llamas. La maldición del white lighter o el Club de los 27 se había cumplido al pie de la letra, ya habíamos tenido un presidente negro, un Papa hispano y los enfrentamientos en el Medio Oriente por la Tierra Santa estaban ocurriendo según la Biblia. ¿De qué nos habíamos olvidado? ¿Cuál fue el detalle que se le escapó a Nostradamus, orishas y demás oráculos? Esto, un pequeño fragmento, una nota marginal en las escrituras, tal vez ignorada por ilustres historiadores que no quisieron embarrar sus predicciones con algo tan breve pero abyecto. Fue así como apareció en nuestras vidas un personaje que tenía vocación de tirano y desde luego ejercía su tiranía en su pequeño mundo de reinas de belleza, empleados serviles o concursantes amedrentados por las cámaras de televisión. Hasta allí se...

CRÓNICA DESDE EL INFIERNO: LOS 13 MUERTOS

“Yo ya no le tengo miedo a nada” dije cuando salí del bar Queirolo y me fui caminando por Jirón Quilca entre borrachos y perros callejeros que husmeaban en la basura. Estaba aturdido de tantos gritos y proclamas de absoluta egolatría, de memorias rebuscadas en recuerdos que la nostalgia había convertido en fábulas. Me levanté y salí tan de prisa que los amigos no pudieron percatarse. En la calle se respiraba una brisa otoñal, era mayo y el pavimento brillaba como si acabara de llover. Caminé hasta la avenida Wilson y volteé hacia La Colmena, allí estaba el edificio Ferrand, con su característica arquitectura semicircular y algunas ventanas tapiadas con ladrillos y otras con cortinas de hule, se podían ver algunas lámparas encendidas en habitaciones que en otras épocas fueron opulentas oficinas de abogados convertidas ahora en tugurios.  En la esquina con La Colmena abordé una combi que iba a Comas y  San Felipe, a media noche, la garúa empezó puntual, como un partido de fútbol...